martes, 31 de julio del 2007 a las 19:19
Al cerrar mis ojos percibo mi mundo tormentoso Al cerrar mis ojos las lágrimas fluyen desde mi garganta Cuando me adentro en un mar de desilusiones Mi vida se levanta temblorosa desde su trono de espuma Camino horas sobre la tierra húmeda después de un amargo día Ese olor inconfundible de la tierra bañada me hace vulnerable a tus caricias El viento y frío que vienen enamorados, golpean mi rostro como pidiendo que retroceda, me quieren dar aviso de lo que se avecina Impertérrita lluvia otoñal cae sobre temblorosos árboles Ellos suplican a su amor pasajero que no se marche porque no quieren verse desnudos La lluvia trae en sus manos filosas navajas desgarran la ropa del más débil vegetal Así como tu filosa lengua desnudaba mi boca hasta dejarla sin color, sabor, ni calor Dejaste todo disminuido, despojaste de sus vestidura cada parte de este ser Ahora golpea nuevamente ese viento y frío que vienen enamorados Golpea…golpea duro sobre el desdichado cuerpo empapado de amargura Ríes de este ser sangrante que bordea el masoquismo. Aquí estoy nuevamente como si el otoño y el invierno no existieran Como si el calor y la ternura no tomasen vacaciones Como si mi alma fuera un oso que vuelve a alimentarse Hoy el viento, el frío y el olvido forman un trío llamado delirio Abro mis ojos y veo que el tiempo se ha perdido en si mismo Cuando cierro mis ojos doy pasos sobre el agua, Cuando las desilusiones forman un sequito es preferible darle la mano y marcharse. Hoy mis pasos serán firmes, seguros, constantes Podré acariciar el olor de las verdes hojas de rosales Con simples palabras y claros pensamientos seguiré adelante Sin temor a equivocarme Procurare hacer de mi vida una poesía.